En la actualidad, la exclusión social es una problemática que afecta a millones de personas en todo el mundo. Las personas en riesgo de exclusión social enfrentan barreras que les impiden participar plenamente en la vida económica, social y cultural de sus comunidades. En este artículo, analizamos quiénes son, por qué se encuentran en esta situación y qué grupos son más vulnerables.
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Índice de contenidos
¿Qué es una persona en riesgo de exclusión social?
Una persona en riesgo de exclusión social es aquella que se encuentra en una situación de desventaja prolongada o potencial, que limita su acceso a recursos fundamentales como empleo, educación, vivienda digna, servicios sanitarios o redes de apoyo.
Las causas de la exclusión social pueden ser:
Desempleo de larga duración
Pobreza o bajos ingresos
Discriminación por origen étnico, género o discapacidad
Falta de educación o formación
Vivienda inadecuada o insegura
Estos factores no suelen presentarse de forma aislada, sino que se combinan y refuerzan mutuamente, lo que agrava el riesgo de exclusión.
¿Qué personas están en exclusión social?
El perfil de quienes ya están en exclusión social puede variar dependiendo del contexto social, político y económico de cada país, pero existen ciertos patrones comunes, por ejemplo:
Falta de empleo estable o ingreso suficiente
Aislamiento social o familiar
Baja cualificación profesional o analfabetismo
Problemas de salud física o mental sin acceso a tratamiento
Dependencia de ayudas sociales sin posibilidades de inserción laboral
Muchas de estas personas viven en una situación de invisibilidad social, sin acceso real a oportunidades que les permitan mejorar su situación.
¿Quiénes son los grupos en riesgo de exclusión social?
Existen ciertos grupos sociales que, por sus características o condiciones, tienen una mayor probabilidad de caer en situación de exclusión. Identificarlos es clave para implementar políticas públicas eficaces.
- Personas mayores: Los adultos mayores que viven solos, con pensiones mínimas o sin apoyo familiar suelen tener dificultades para acceder a servicios básicos, lo que aumenta su vulnerabilidad.
- Inmigrantes y refugiados: Las personas migrantes enfrentan barreras culturales, lingüísticas y legales que dificultan su integración en el mercado laboral y en la sociedad en general.
- Personas con discapacidad: Las personas con discapacidad física, sensorial o intelectual sufren discriminación y falta de accesibilidad en múltiples ámbitos de la vida cotidiana.
- Mujeres víctimas de violencia de género: Muchas mujeres que han sufrido violencia doméstica se encuentran en riesgo por falta de independencia económica, vivienda segura o redes de apoyo.
- Jóvenes sin recursos: La falta de oportunidades laborales, educativas y de desarrollo personal puede empujar a los jóvenes sin respaldo familiar a la exclusión social.
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Abordar la situación de las personas en riesgo de exclusión social requiere una respuesta integral por parte de las instituciones, empresas y sociedad civil. Solo mediante la inclusión activa y el diseño de políticas adaptadas a cada grupo vulnerable se puede avanzar hacia una sociedad más equitativa y justa.